 |
|

Art Dodge no atraviesa el mejor momento de su vida. Hace años abandonó sus pretensiones de ser pintor y ahora regenta una ruinosa galería de arte en Miami Beach. Los clientes escasean y Art se ve obligado a recurrir a su talento de buscavidas para, a final de mes, cuando menos, alcanzar a pagarle el sueldo a su secretaria, Gloria.
Durante una de sus dudosas "ventas" conoce a Betty Kerner. Rica, impetuosa, deseable y un poco chiflada. Así es Betty. La bella millonaria se tropieza con el pícaro marchante y saltan chispas. Un idílico motel a orillas de una playa solitaria es el único testigo de su noche de pasión. Betty no hace demasiado que acaba de divorciarse, por segunda vez, de un tan romántico como peligroso hombre de negocios no siempre limpios.
Y como a un clavo sólo lo saca otro, Betty tiene prisa, mucha prisa por volver a casarse. ¿Y acaso no es Art el candidato ideal? Antes de que pueda contestar, las invitaciones a la boda ya están en el correo.
En lo que parece una autopista hacia el altar se interpone algo que viene a complicarlo todo.
Art conoce a Liz Kerner y se enamora de ella instantánea y perdidamente. Liz y Betty son hermanas, pero ahí termina su parecido. Son tan distintas como el día de la noche. Art, tras sus fallidas tentativas para retrasar la boda con Betty y en su desesperado intento por conquistar a Liz, cree encontrar la solución a sus problemas.
Se inventa un hermano gemelo, Bart, al que adereza con un pasado bohemio en Italia y una carrera de pintor maldito.
En su esquizofrénica charada, Art no duda en implicar a su secretaria, a su anciano padre y a Manny, un joven pintor que expone en su galería. Pronto comprendre que, lejos de desaparecer, los problemas no han hecho más que empezar.
|
|